La Capilla de la Magdalena, ubicada en Arzúa, específicamente en la Rúa Cima do Lugar, forma parte de un antiguo monasterio agustino cuya misión principal era brindar refugio y asistencia a los peregrinos que transitaban el Camino de Santiago.
Sus orígenes se remontan al siglo XIV, durante el periodo del arzobispo de Compostela. Sin embargo, en el año 1692, en pleno siglo XVII, tanto la capilla como el monasterio cesaron sus actividades, ya que la comunidad se trasladó a Santiago de Compostela.
A pesar de que solo ha perdurado la capilla del antiguo monasterio hasta nuestros días, aún se pueden apreciar fragmentos del retablo de piedra del siglo XVI, así como las modificaciones realizadas a lo largo de los años. Fue en 1984 cuando la capilla experimentó una renovación completa, y desde 2006 ha sido reutilizada como sala de exposiciones.
Dentro del edificio, se conservan los sepulcros del Señor del Pazo de Brates y Alonso de Muñiz, este último siendo cofundador del templo junto con los frailes. Estos sepulcros son testimonios tangibles de la historia y la importancia religiosa y social de la capilla en su época.
Además de su valor histórico y arquitectónico, la Capilla de la Magdalena ha evolucionado para adaptarse a las necesidades contemporáneas, convirtiéndose en un espacio cultural donde se organizan exposiciones y eventos, atrayendo tanto a locales como a visitantes de paso por Arzúa.
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